Política Nacional

En la última década, distintos sectores y actores han venido impulsando y posicionando gradualmente la agenda de los datos abiertos en México y el mundo. En el caso de nuestro país, se ha pugnado por una mayor apertura de datos del sector público así como una mejor explotación de estos, con la intención de fortalecer la participación ciudadana en la toma de decisiones públicas y la rendición de cuentas en temas de relevancia nacional, así como para fomentar la innovación social y la resolución colectiva de problemas públicos.

Antecedentes

En México, este tema tiene una historia que desde el ámbito institucional, se remonta a no más de diez años. En 2011, a través de un decreto presidencial que buscó promover esquemas de interoperabilidad y de datos abiertos de manera acotada a la Administración Pública Federal, a partir de ese momento, desde este orden de gobierno se desarrollaron diversas prácticas y plataformas dirigidas a la publicación y consulta de distintos rubros de información en formatos abiertos y accesibles.

En este sentido, en 2013, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo, se consideró una Estrategia Digital Nacional que detonó acciones para homologar esfuerzos en materia de datos abiertos en México. Y más adelante, en 2015, la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública prescribió en su artículo 51, que los organismos garantes deben promover la publicación de la información de datos abiertos, mientras que en su artículo 3, definió con precisión que estos datos deben ser accesibles, integrales, gratuitos, no discriminatorios, oportunos, entre otras características.

En este contexto, y derivado de esta primera etapa de implementación en México, hoy contamos con diversas opciones para el público en general, las cuales tienen el propósito de difundir información pública y estadística, como el portal datos.gob.mx del gobierno de México, el portal datamexico.org de la Secretaría de Economía, o el portal datamx.io, un esfuerzo desde la sociedad civil. Además, actualmente también existen muchos portales y micrositios que se han desarrollado en el ámbito estatal y municipal para poner a disposición información relevante sobre el ejercicio de la función pública.

Sin embargo, las discusiones en la materia se han desarrollado desde un lenguaje especializado y en muchos casos, han dejado en el olvido a cualquier persona no experta en el tema. Un segmento que no conoce o no aprecia aún la importancia y utilidad de los datos abiertos para mejorar sus condiciones de vida.

Entonces, es necesario comenzar a constituir un ecosistema incluyente que informe, capacite y permita la participación de todos los sectores que tendrían que estar utilizando los datos abiertos. Tenemos que lograr que los datos abiertos estén al alcance de todas y todos, que sirvan y que sean un potenciador para transformar el entorno, y para hacer progresar tanto a sociedades como gobiernos.

Hacia la construcción de una política nacional

México ha tenido avances importantes en la agenda de datos abiertos; sin embargo, es importante emprender un conjunto de esfuerzos desde el Sistema Nacional de Transparencia (SNT) y con la participación de los sectores públicos, privado, académico y la sociedad civil, rumbo a la construcción de una política pública y directrices de alcance nacional que establezcan las funciones y obligaciones de las instituciones del Estado mexicano en términos de generación, publicación, uso y aprovechamiento de datos en formatos abiertos y accesibles.

Para lograr lo anterior, se diseñó la estrategia Abramos México, para establecer las actividades, tiempos y componentes que comprenderán dichos trabajos, así como identificar a las personas e instituciones clave de éste proceso de construcción de una política pública robusta, integral e innovadora en materia de datos abiertos en México y, que a su vez derive de un proceso público, abierto y colaborativo.

A continuación, se presentan las tres etapas que comprenderá esta estrategia:

El futuro de la agenda

En principio, es fundamental que los organismos garantes que conforman el SNT adopten y promuevan políticas internas y prácticas para la apertura de sus datos para avanzar en la consolidación de una cultura en torno al uso y aprovechamiento de los datos abiertos.

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